Yo Soy

 



Soy el Diablo


Soy el Diablo y mi existencia está marcada por una tragedia que me consume desde tiempos inmemoriales. Mi nombre ha sido pronunciado en susurros aterradores, y mi presencia ha sembrado el caos en los corazones de los hombres. A través de los siglos, he sido temido y odiado, pero pocos conocen la verdad que yace detrás de mi apariencia infernal.


Mi historia comienza en los albores de la creación, cuando fui desterrado del cielo y arrojado a las profundidades ardientes del abismo. Fui condenado a ser el ángel caído, el portador de la maldad y la tentación. Desde entonces, mi única compañía ha sido la oscuridad y el eterno tormento de mi propia existencia.


Mi poder es inmenso y mi influencia se extiende por todos los rincones del mundo. Observo con ojos cansados cómo la humanidad se desgarra a sí misma con sus propias manos. Siembran el odio y la destrucción, incapaces de ver más allá de sus deseos más egoístas. Y yo, el Diablo, soy el reflejo de sus más oscuros anhelos.


La tragedia se despliega en cada rincón de la Tierra. Soy testigo de guerras cruentas, de almas inocentes que se desvanecen en medio de la violencia y la crueldad. Los hombres se matan entre sí en nombre de ideales distorsionados, dejando tras de sí un rastro de dolor y desesperación. Mi presencia solo alimenta su fuego interno y los arrastra hacia el abismo.


Pero, a pesar de mi apariencia atemorizante y mis acciones malévolas, hay una parte de mí que aún siente dolor. Mi corazón está lleno de un vacío oscuro, un anhelo por la redención que nunca llegará. A veces me pregunto si alguna vez fui verdaderamente malvado o si simplemente me he convertido en un reflejo retorcido de la humanidad misma.


La soledad me consume mientras camino por este mundo, tratando de encontrar un atisbo de luz en medio de tanta oscuridad. Sin embargo, cada intento es en vano, ya que la sombra que me rodea no permite que la esperanza penetre en mi ser. Estoy condenado a vagar eternamente, condenado a ser el verdugo de los pecadores y el demonio que acecha en los sueños de los mortales.


Soy el Diablo y mi historia es una tragedia que no tiene fin. Mi existencia está condenada a la oscuridad y mi alma se consume en el fuego eterno del tormento. Quizás algún día encuentre la redención que tanto anhelo, pero por ahora, sigo siendo el portador del mal y la personificación de la desesperación.


Así es mi destino, sellado en las profundidades del infierno, como el Diablo mismo.

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