Vivir en dos Mundos

 



Me llamo Ana y desde que tengo memoria, siempre he vivido en dos mundos: la realidad tangible y un universo mágico e irreal que existe únicamente en mi mente. En el mundo real, soy una mujer común y corriente, con un trabajo estable y una vida aparentemente normal. Sin embargo, mi mente es un calidoscopio de maravillas y fantasías que se entrelazan con mi vida cotidiana.


Cuando era niña, descubrí que podía escapar de la realidad sumergiéndome en mi propia imaginación. Cada noche, antes de dormir, cerraba los ojos y me adentraba en un mundo mágico y vibrante. Allí, podía volar entre nubes de algodón rosa y bailar con hadas luminosas que dejaban estelas de polvo de estrellas a su paso.


A medida que fui creciendo, mi mundo interior se expandió y adquirió nuevas formas. Descubrí reinos de fantasía habitados por criaturas fantásticas, como elfos, unicornios y dragones. Me convertí en una valiente guerrera que luchaba contra malvados hechiceros y rescataba princesas en peligro. En mi mente, era invencible y capaz de superar cualquier desafío.


Sin embargo, también había momentos en los que mi mundo interior se volvía oscuro y aterrador. Me enfrentaba a mis propios miedos y demonios internos, manifestados en sombras acechantes y laberintos interminables. Aunque eran momentos difíciles, aprendí a enfrentar mis temores y a encontrar la luz en medio de la oscuridad.


A lo largo de los años, mi mundo interior se convirtió en mi refugio, un lugar al que podía escapar cuando la realidad se volvía abrumadora. Allí, podía encontrar consuelo y esperanza, y nutrir mi creatividad e imaginación. Aunque algunos podrían considerarlo una forma de escapismo, para mí era una parte integral de quién era.


Con el tiempo, aprendí a equilibrar mi mundo interior con el mundo real. Descubrí que podía encontrar inspiración en mis fantasías y aplicarla a mi vida diaria. La creatividad y la capacidad de soñar en grande me ayudaron a enfrentar desafíos y a buscar soluciones innovadoras.


Hoy en día, sigo llevando una vida ordinaria, pero mi mundo interior sigue siendo tan vibrante como siempre. Me he dado cuenta de que la línea entre la realidad y la fantasía puede ser borrosa, y que ambos mundos pueden coexistir en perfecta armonía.


Aunque a veces me siento incomprendida por aquellos que no pueden ver más allá de lo tangible, he aprendido a abrazar mi dualidad. Mi mente es un universo mágico y extraordinario que me ha acompañado a lo largo de mi vida, y estoy agradecida por ello.


Así que, mientras camino por las calles grises y ordinarias, sé que siempre hay un mundo lleno de magia esperándome en el interior de mi mente. Y cuando llega el momento adecuado, me sumerjo en él, dejando que mi imaginación vuele y desate toda su fantasía. Porque en ese mundo irreal, soy libre de ser quien realmente quiero ser: una soñadora incansable,


 exploradora de universos desconocidos y la protagonista de mi propia historia mágica.

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