Oscura Esmeralda
En el oscuro y lejano siglo XII, en un pequeño pueblo rodeado de bosques tenebrosos, vivía una bella mujer llamada Esmeralda. Su cabello oscuro como la noche y sus ojos verdes como esmeraldas encantaban a todos los hombres que la veían. Sin embargo, tras su belleza se escondía un oscuro secreto.
Esmeralda era conocida en el pueblo por su habilidad para utilizar plantas y hierbas para curar enfermedades. Se decía que tenía poderes místicos y que podía comunicarse con los espíritus de la naturaleza. Pero lo que nadie sabía era que también practicaba la magia negra en secreto.
Una noche de luna llena, Esmeralda se adentró en el espeso bosque. Conocía un antiguo ritual que, según se decía, podía otorgarle poderes aún más oscuros. Mientras recitaba las palabras prohibidas, una sombra se alzó desde el suelo y envolvió su cuerpo. Esmeralda se convirtió en una criatura oscura, sedienta de sangre y venganza.
A partir de ese momento, Esmeralda comenzó a sembrar el terror en el pueblo. Sus encantos seductores ya no eran utilizados para atraer a los hombres, sino para enredarlos en sus redes mortales. Uno a uno, los hombres del pueblo caían víctimas de su maldición, sus cuerpos encontrados sin vida y sus almas atormentadas.
Los habitantes del pueblo, aterrados y desesperados, buscaron la ayuda de un sabio anciano llamado Gregorio. Conocedor de los antiguos misterios, Gregorio sabía que debía enfrentar a la terrible criatura y detener su reinado de terror.
Armado con amuletos sagrados y un valor indomable, Gregorio se adentró en el bosque en busca de Esmeralda. A medida que avanzaba, el viento aullaba y las sombras danzaban a su alrededor. Finalmente, encontró a la temida criatura en un claro oscuro y tenebroso.
Esmeralda se abalanzó sobre Gregorio, sus garras afiladas listas para destrozarlo. Pero Gregorio era más astuto y hábil de lo que la criatura esperaba. Utilizando su conocimiento de los rituales sagrados, comenzó a recitar oraciones y hechizos de protección.
El poder de las palabras sagradas envolvió a Esmeralda, debilitándola y disminuyendo su maldad. Sus ojos verdes perdieron su brillo y su piel se tornó pálida como la muerte. La criatura cayó al suelo, débil y despojada de su poder.
Gregorio sabía que la única forma de detener el mal definitivamente era encerrar a Esmeralda en una antigua cripta sagrada. Con la ayuda de los aldeanos, trasladaron a la criatura debilitada hasta el lugar sagrado y la sellaron allí, con la esperanza de que nunca más volviera a causar daño.
Desde ese día, el nombre de Esmeralda se convirtió en una maldición susurrada en el pueblo. La historia
de la bella mujer que se volvió una criatura de la noche se transmitió de generación en generación, recordando a todos que incluso la belleza más deslumbrante puede ocultar un oscuro y terrorífico secreto.

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