Ave Fénix y el infierno
Érase una vez un poderoso y majestuoso ave fénix llamado Elyon. Vivía en lo más alto de una montaña, en un reino lleno de belleza y paz. Sin embargo, había algo que inquietaba a Elyon: un rumor sobre la existencia de un lugar oscuro y tenebroso conocido como el Infierno.
El ave fénix, impulsada por su espíritu valiente y su deseo de descubrir la verdad, decidió emprender un viaje hacia el Infierno. Voló por encima de vastos océanos y a través de densos bosques, hasta que finalmente llegó a las puertas del temido lugar.
Al ingresar al Infierno, Elyon quedó atónito por la oscuridad que lo rodeaba. Un fuego ardiente consumía todo a su paso, y gritos de desesperación resonaban en el aire. A pesar de todo, el fénix siguió adelante, decidido a entender el propósito y el significado de aquel lugar.
Pronto se encontró con un demonio, cuyo aspecto era aterrador y malévolo. El demonio intentó asustar a Elyon con sus palabras, pero el fénix permaneció firme en su propósito y continuó su camino. A medida que avanzaba, encontró a otras criaturas atormentadas, atrapadas en un ciclo interminable de dolor y sufrimiento.
Movido por la compasión, Elyon decidió usar su don especial. Extendió sus alas y dejó caer una de sus plumas, llena de la energía curativa y renovadora del ave fénix. La pluma dorada tocó a cada criatura y, al instante, su dolor se desvaneció, reemplazado por una luz radiante y una sensación de esperanza.
La noticia de la presencia del ave fénix y su poder curativo se extendió rápidamente por el Infierno. Las almas atormentadas, ansiosas por liberarse de su sufrimiento, se reunieron alrededor de Elyon, buscando su ayuda. El fénix, lleno de compasión y amor, compartió más de sus plumas, llevando alivio a aquellos que habían perdido toda esperanza.
Con el tiempo, el Infierno comenzó a transformarse. Las llamas oscuras se desvanecieron, reemplazadas por una suave luz dorada. Los gritos de desesperación se convirtieron en risas de alegría y gratitud. Elyon había logrado traer el renacimiento incluso al lugar más oscuro.
Las almas liberadas agradecieron al ave fénix, pero Elyon sabía que su trabajo aún no había terminado. Voló de regreso a su reino en la montaña, llevando consigo las historias de redención y el mensaje de esperanza. Las demás aves fénix escucharon su relato y se sintieron inspiradas a ayudar a aquellos que estaban atrapados en situaciones de desesperación.
Así, los fénixes se unieron y formaron una alianza, viajando por diferentes reinos y lugares sombríos para llevar la luz y el renacimiento a los corazones afligidos. El Infierno se convirtió en
un símbolo de transformación y superación, demostrando que incluso en los momentos más oscuros, siempre existe la posibilidad de renacer y encontrar la esperanza.
Desde entonces, el ave fénix y su alianza continuaron su labor, llevando el mensaje de redención y transformación a todos los rincones del mundo. El Infierno ya no era solo un lugar de tormento, sino también un recordatorio de la fuerza del amor y la compasión para sanar incluso las heridas más profundas.

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